Reciclaje en la región de Los Ríos, Incineración en la región de La Araucanía: ell@s van para delante, nosotr@s vamos para atrás.

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Grata sorpresa provocó en la Red de Acción por los Derechos Ambientales RADA, la noticia de que en la región de Los Ríos se abrió la licitación para una planta de reciclaje intercomunal. La iniciativa, liderada por el alcalde de Valdivia Omar Sabat, permitirá que en la región de Los Ríos se haga recolección diferenciada de residuos sólidos domiciliarios reciclables, así como su recolección desde puntos limpios que se instalarán en varios puntos de la capital regional.

Si bien no conocemos los detalles del contrato de licitación, las declaraciones públicas de las autoridades indican un avance en la dirección correcta: educación ciudadana sobre minimización de residuos, recolección diferenciada en origen, puntos limpios, y recuperación de materiales a partir de la basura.

“Con esto vamos a consolidar una conciencia medioambiental que va a sobrepasar el ámbito público” señaló el intendente Egon Montecinos. “La firma de este convenio significa poder hacer posible todas las herramientas, que se le han entregado históricamente (a la gente), desde que el tema medioambiental y del reciclaje comenzó a hacer parte del curriculum de los alumnos de nuestras escuelas”, señaló la SEREMI de Medio Ambiente Carla Peña (fuente: http://www.mma.gob.cl/1304/w3-article-56243.html accedido el 3-06-2015).

Sin embargo en la región de La Araucanía, la cosa parece ir para atrás en esta materia. La solución al grave problema de la gestión de residuos que se baraja con más fuerza desde el gobierno regional y los municipios, es la incineración de los residuos. Lamentablemente la información que manejamos las organizaciones ciudadanas al respecto, se encuentra basada solamente en conversaciones de pasillo con representantes del GORE y municipios, ya que todo esto se está planificando a espaldas de la ciudadanía y sin ninguna participación ciudadana.

Incinerar residuos es incinerar recursos naturales que fueron extraídos para la fabricación de los productos que luego se transforman en residuos. Incinerar residuos es incinerar posibilidades de planes de reciclaje, ya que el negocio de la incineración se basa en la generación de electricidad a partir del calor generado por la incineración de residuos, y es gran parte de la fracción reciclable de la basura la que más poder calorífico tiene.

Si le parece descabellado que se esté planteando quemar la basura como solución al problema, he aquí la razón: sería una empresa francesa la que correría con los gastos de la instalación y operación de la planta, la que además recibiría gratuitamente los residuos para ser incinerados. ¿Por qué todo gratis? Porque dicha empresa obtendría ganancias de la venta de electricidad que generarían producto del calor de la incineración. Es decir, a mayor cantidad de basura, más ganancias para la empresa, que deberá recuperar su inversión inicial de miles de millones de pesos, y además obtener ganancias por decenas de años de manera que el proyecto les sea rentable. Todo esto sin mencionar los riesgos de contaminación por emisiones de dioxinas al aire y al suelo producto de la quema de plásticos.

Para las organizaciones que venimos luchando desde hace años por una gestión responsable social y ambientalmente de los residuos sólidos domiciliarios como lo sería un plan Basura Cero, o la gestión integral de residuos sólidos, es tremendamente desalentador que en la región de La Araucanía se encuentren en estos momentos varios alcaldes de visita en Francia, conociendo este proceso de incineración que sepultaría por décadas las posibilidades de entablar una política Basura Cero o de gestión integral de residuos, dejando además cientos de personas que se han dedicado por décadas a la recolección de materiales reciclables, sin empleo. Sin embargo, el ejemplo de la región de Los Ríos, demuestra que si es posible, y que solo hace falta autoridades capaces de arriesgarse e innovar, autoridades realmente comprometidas con el medio ambiente regional y sus habitantes, y que no buscan soluciones fáciles sino que soluciones reales. Sin embargo queda una esperanza: que la propia ciudadanía tome las riendas de la gestión de sus propios residuos.

 

 

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